Misterios de Navidad

Fiesta de santo Tomás (apóstol) – Espiritualidad digital

La conversión de Tomás: luces y sombras

La aparición del Señor a Tomás tiene luces y sombras. La zona luminosa es la conversión del apóstol, su rendido acto de adoración, y su confesión de la divinidad de Cristo. La zona de sombras, sin embargo, se encuentra alojada junto al gran foco de luz que son las palabras de Jesús, y sólo separada de él por la obstinación del apóstol: ¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto.

Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. La espiritualidad de Tomás es voluptuosa, como la de tantos que se empeñan en convertir las vigilias de oración en espectáculos de luz, color y sonido. Quieren ver, oír, tocar… pero, entre tanto consuelo sensible, la carne lo devora todo y el espíritu queda hambriento.

Los sentidos deben ser puerta de entrada al espíritu, no embalse de miel donde quede atrapado el Señor. No intentemos «arreglar» la sobriedad de la sagrada Hostia. Es perfecta tal como está. Apagad los focos, aquietad los ruidos. Dejad que la fe se exprese en el silencio.

(0307)

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