Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Fiesta de la Transfiguración del Señor – Espiritualidad digital

El pudor de Cristo

¡Cuántas veces le pidieron al Señor los judíos, sedientos de «pirotecnia celestial», un signo como el del Tabor!

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. ¡Lo que hubiesen dado muchos fariseos, y el propio Herodes, por ver aquello! Con gente como esa nunca hay que jugársela, pero, quizá, muchos de ellos, al verlo, lo habrían adorado como a Dios.

Sin embargo, Jesús nunca quiso ser adorado así, a golpe de pirotecnia celeste. Fue extraordinariamente pudoroso en público con su divinidad, y sólo en privado, ante sus más íntimos, mostró su gloria en un acto de amor y consuelo. Para el «público», el Señor reservaba otra señal: ante todo Jerusalén se mostró crucificado, coronado de espinas, abierto el cuerpo a latigazos, y cubierto de esputos. De este modo, sólo por amor quiso ser libremente adorado.

Tú glorifica a Dios, y jamás busques tu propia gloria. Aprende del Señor: sé pudoroso a la hora de hablar de ti mismo, no quieras deslumbrar a los hombres con tus talentos. Gloríate, más bien, como san Pablo, de vivir crucificado con Cristo, entregado a Dios y a los demás con sencillez.

(0608)