Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

3er. Domingo de Adviento (Ciclo B) – Espiritualidad digital

Testigos de la luz

Nos guste o no, nuestras vidas le dicen algo a los demás. Una vida no es una piedra; una vida habla. Y, así, hay vidas que parecen gritar: «¡Mirad qué estupendo soy!». Otras son como una queja: «¡Qué asco de mundo!». Otras son un anuncio publicitario: «¡Me encanta el teléfono móvil!». Otras son una frase silenciosa: «¡Qué bien se está en casa!». Y otras son la declamación de un drama: «¡Qué difícil es vivir!». Hay muchos más gritos, tantos como vidas, pero te los ahorro. Me quedo con Juan Bautista:

No era él la luz, sino que daba testimonio de la luz. Juan no pretendía ser el Mesías, pero, con su vida, señalaba al Sol que nace de lo alto. Si le miraban a él, parecía decir: «¡No me miréis a mí! No soy más que un testigo; mirad al que viene, al que está por llegar».

Qué bien empleadas estarían nuestras vidas si siguiésemos su ejemplo. Ojalá los hombres nos viesen tan alegres que se preguntasen de dónde nace esta alegría nuestra. Y ojalá nuestros labios se abriesen sin miedo para gritar: «Esta alegría no es mía; la recibo de Cristo. Él es la luz que ilumina el mundo».

(TAB03)

“Misterios de Navidad

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