Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

marzo 2026 – Página 5 – Espiritualidad digital

El supervisor

Lo vi una vez en una obra que hicimos en la parroquia en que estaba entonces. Cómo el jefe de obra, que jamás se quitaba el cigarrillo de la boca, distribuía los trabajos, asignaba las cargas, daba las órdenes… mientras él miraba y fumaba; fumaba y miraba. Nadie se atrevía a decirle nada. Pero yo le pregunté: «Todos éstos se están dejando la piel. ¿Tú que haces?». Me respondió: «Yo superviso». Y se fue al bar a tomar un café, porque supervisar es agotador.

Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Supervisar es poco cristiano. Es mirar desde arriba, sentadito, cómo los demás trabajan duro. Lo cristiano es mirar desde abajo, y mirar a la Cruz. Y contemplar en ella a quien llevó nuestras cargas, y así aprender a hacer el bien (Cf. Is 1, 17). Y elegir siempre la peor parte, la que nadie quiere. Y mostrar a los hombres el camino más con la vida que con consejos de supervisor.

(TC02M)

Cuando eres feo

Si Dios no fuera misericordioso, nuestros ayunos y penitencias serían la tristeza en estado puro. Pero si Dios es misericordioso –¡y lo es!–, entonces ayunamos llenos de esperanza.

¿Qué es la misericordia? La misericordia es el amor al miserable cuando sus miserias están al aire. Consiste en que, cuando todo lo he hecho mal; cuando he traicionado a Dios, al prójimo y a mí mismo; cuando me he hundido en la ciénaga de mi pecado; cuando nadie que me viera en ese estado podría amarme, entonces Dios me mira, me sonríe, me abraza aunque esté sucio, me besa y me limpia. Y me dice: «También te amo cuando eres feo».

Has perdido los nervios en casa. Te has enfurecido. Le has gritado hasta al gato. Y todos huyen de ti, no quieren que les caigan más berridos. El gato se ha subido al tejado. Y tú estás lleno de vergüenza. Pero de repente miras al cielo, y ves que Dios te sonríe y te tiende la mano.

Pues, ahora que lo sabes, recuerda lo que ha hecho Dios contigo y haz tú lo mismo: Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Baja ya del tejado y sonríe al energúmeno.

(TC02L)

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