Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

17 enero, 2026 – Espiritualidad digital

La obsesión del santo

Un joven, a quien llamamos «el joven rico», se acercó a Jesús preguntando qué tenía que hacer para heredar vida eterna. En su favor diremos que era consciente de que necesitaba salvarse, y de que esa salvación requería que pusiera algo de su parte. Su error consistía en pensar que podía hacer algo para obtenerla. La vida eterna está fuera de nuestro alcance.

Contra lo que muchos piensan, uno no se salva por hacer algo, aunque ese algo sea muy bueno y se haga muchas veces. La Ley no era sino una preparación para la revelación final. Por eso Jesús, cuando el joven le dijo que la había cumplido, le respondió que le faltaba algo.

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. La salvación del hombre es una persona: Cristo. Cristo lo es todo. Encontrarlo y amarlo es pasar de la nada al todo; de la muerte a la vida; de las tinieblas a la luz.

Sólo quien se ha obsesionado dulce y amorosamente con Cristo, quien ha sido irremediablemente secuestrado por su Amor, sabe que está salvado. Él no es quien nos dice cómo salvarnos; Él es la salvación. Abrazadlo, y no lo soltéis.

(TOA02)

Normalidad

Cerevisiam nolentes balde timeo. Traducidlo vosotros. Algunas personas piadosas me dan como miedo. Los veo siempre estirados, con un aire de superioridad atufado de jansenismo, encerrados en católicas burbujas e incapaces de meterse en un bar para tomar unas cervezas mientras ven el partido de fútbol con el resto de la clientela.

¿Por qué come con publicanos y pecadores? Respuesta: porque es normal, un hombre normal entre hombres normales. ¿Creéis que estaba predicando mientras comía? Seguramente, le preguntarían, y Jesús les hablaría de su Padre. Pero también reiría con ellos, y hablaría de sus cosas, y de lo que por entonces se hablara en la calle.

¡Qué bien lo pasaba Jesús con aquellas gentes! Y ¡qué bien lo pasaban aquellas gentes con Él! En ese pasarlo bien, los iría redimiendo como por contacto.

Un seglar católico no es alguien que se perfuma con incienso y bebe agua bendita, mientras va por la calle con un crucifijo enorme colgado del cuello. Eso es un bicho raro. Un seglar católico es una persona normal que ama desesperadamente a Jesucristo. Y se le nota cuando reza… y cuando ve un partido de fútbol tomando cerveza con los amigos. Alguien con quien da gusto estar.

(TOP01S)

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