Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

10 enero, 2026 – Espiritualidad digital

Santidad, sorpresa y confianza

Cuando alguien se entrega rendidamente al servicio del plan de Dios, no recibe un manual de instrucciones, ni una «hoja de ruta» con todo el camino detalladamente explicado. Si yo hubiese sabido lo que me esperaba al ordenarme, quizá me hubiera dado la vuelta. Por eso agradezco a Dios que no me lo mostrase. En ninguna otra vida hubiera podido ser más feliz.

Quien se pone al servicio del plan de Dios no conoce el camino. Dios se lo va mostrando día a día, y el hombre debe estar abierto a la sorpresa. María, tras consagrarse como Virgen, no contaba con ser madre, y menos aún madre del Mesías. De ahí la pregunta que le hizo al ángel.

Juan sabía que señalaría, entre los hombres, al Mesías de Dios; era su llamada. Pero lo último que imaginaba era que ese Mesías fuera a pedirle a él que lo bautizase.

Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí? Juan desconocía el misterio de la Cruz. Ignoraba que Jesús tomaría sobre sí nuestros pecados y nuestros dolores. Pero, ante la insistencia de Jesús, obedeció.

Porque, por encima de todo, la santidad consiste en fiarse de Dios.

(BAUTSRA)

“Misterios de Navidad

No siempre hay que empezar por la página 1

No sé si es una buena idea leer la Biblia entera comenzando por la página 1. No me refiero al índice de abreviaturas, sino al Génesis. Cuando alguien me dice que quiere hacerlo así, me pregunto si será capaz de resistir la definición de todas las medidas del Arca, codo por codo, realizada en el Deuteronomio, o la lectura de los Paralipómenos.

No me entendáis mal. La palabra de Dios es el alimento del cristiano, y debe leerse. Lo que pongo en cuestión es el orden en que se lee.

A quienes me dicen que quieren leer la Biblia desde la página 1 les recomiendo que comiencen, mejor, por el Evangelio de san Mateo. Y que lean varias veces, en oración, los cuatro evangelios y las cartas de san Pablo. Entonces, sólo cuando hayan meditado la vida de Cristo, será el momento de abordar el Antiguo Testamento.

Hoy se ha cumplido esta Escri­tura que acabáis de oír. Porque toda la Ley y los Profetas cobran sentido en Cristo. Y quien conoce la vida de Jesús lo verá retratado en Isaac, en Moisés, en David… y hasta en las medidas del Arca. Preguntad, si no, a los padres de la Iglesia.

(1001)

“Misterios de Navidad

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