La Resurrección del Señor

Fiesta de San Marcos (evangelista) – Espiritualidad digital

No callemos a Cristo

Si nuestra pretensión, como cristianos, consistiera en salvar el alma, tendrían razón quienes nos dicen que la religión pertenece a la esfera íntima y privada de cada persona. Yo rezo, procuro salvar mi alma, y los demás que se apañen como puedan o, si lo prefieren, que se vayan al infierno; allá ellos.

Pero nuestra pretensión, como cristianos, no queda reducida a la salvación del alma. Nuestro propósito es inmenso, inconmensurable, tan amplio como el horizonte. Pretendemos que todos los hombres crean en Cristo, que todas las almas se salven, que Jesús sea amado y adorado en los confines de la tierra. ¡Ahí es nada!

Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. Por eso nadie puede callarnos, aunque se burlen, aunque nos persigan, aunque nos maten. Y si, por respetos humanos, por vergüenza, o por ese aburguesamiento que nos lleva a no querer salir de nuestra «zona de confort» callamos, privamos al mundo de la luz y pecamos contra Cristo.

Permite que te lo repita: tu fe no es asunto tuyo, no es materia privada. Nuestra fe es expansiva como los rayos del sol. Y, si no eres fiel a ese espíritu, no eres cristiano.

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