Ni un paso atrás

Algo que me sorprende y me maravilla en Jesús de Nazaret es que jamás da un paso atrás. Ante los peligros, la contradicción y las amenazas, siempre dobla la apuesta y da un paso más hacia delante. Nadie logró hacerle retroceder un milímetro.

Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte.

Es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Toda su predicación y sus milagros de nada han servido, Jerusalén sigue rebelde. Si ven resucitar a Lázaro, en lugar de convertirse decidirán matarlo junto con Jesús. Y Cristo llora: Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido.

Llora, pero no retrocede. Podría haber dicho: «Bajé del cielo para redimiros. Hice ante vosotros milagros que nadie hizo jamás. Curé a vuestros enfermos, os di palabras de Vida… ¡Y aún queréis matarme! Me vuelvo a mi Padre, ahí os quedáis, cargad con vuestro pecado hasta el infierno». Pero, en lugar de eso, lleva su Amor hasta el extremo, hasta la misma muerte, hasta el final.

Si de verdad eres discípulo suyo, recuérdalo: ¡Ni un paso atrás!

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