Ese Jesús que camina sobre el agua
Ese Jesús que camina sobre el agua es el anuncio más claro del Jesús resucitado que sale al encuentro de los suyos.
Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando.
Yo he sido alcanzado por Cristo (Flp 3, 12), dirá san Pablo. Es Él quien te quiere alcanzar. Y, si no corrieras tanto, ya lo habría hecho. Si te detuvieras cada día unos minutos y en silencio te recogieras en oración, no tendrías al pobre Jesús con la lengua fuera intentando darte alcance. Pero esa noche cerrada en la que vives y ese viento de muerte que te azota te asustan. ¿Te tendrá que poner el Señor la zancadilla, como al Apóstol, y tirarte del caballo? Pero eso duele. Mejor que te detengas tú.
«Soy yo, no temáis». «Soy yo, no es preciso que te diga mi nombre, deberías conocer mi voz. Sobran las presentaciones».
Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra enseguida. Ahora eres tú quien quieres alcanzarlo. Y se te irá la vida en un vuelo al perseguirlo. Cuando, al final, lo alcances, estarás en la orilla. Entonces comerás y beberás con Él.
(TP02S)











