Dentro de la parábola (final alternativo)

He intentado introducirme en la parábola, como el niño que se cuela entre las hojas del cuento. Y he sido uno de esos jornaleros contratados al amanecer.

Al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Des­pués de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Soy cristiano desde la niñez. Apenas recuerdo un solo domingo en que no haya asistido a Misa.

He estado trabajando en esa viña. No he trabajado bien. Muchas veces, a causa del calor, he abandonado mi puesto y he buscado un árbol para refugiarme a su sombra. Otras veces he realizado el trabajo de mala manera, como queriendo acabar. También me he distraído con quienes trabajaban a mi lado, perdiendo el tiempo y haciéndoselo perder a ellos.

Pero, cada vez que levantaba la mirada y veía al Capataz, al Viñador que nos observaba desde la Cruz, me decía a mí mismo: «¡Qué orgullo trabajar para Él!», y me aplicaba a mi labor con redoblado empeño.

Por eso, cuando, al final del día, el Dueño me dio el salario y me dijo: Toma lo tuyo y vete, le respondí: «No me voy. Renuncio al denario si me permites quedarme contigo».

(TOA25)