Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

13 diciembre, 2025 – Espiritualidad digital

Un paquete en domingo «gaudete»

Estamos en la época del año en que circulan más vehículos de empresas de paquetería. Casi medio mundo espera un paquete. Que llegará, casi con toda seguridad, a la hora de comer o durante la siesta. Cuando el paquete llegue, el repartidor te preguntará el nombre, pero tú no se lo preguntarás a él. No te importa. Lo que te importa es el paquete, no el repartidor.

Sucede también, a menudo, con la Navidad. Muchos esperan algo de ese Mesías que viene. La salud, ya sabes, lo que importa es tener salud; sobre todo, si no te ha tocado la lotería. La lotería, claro, ya que es Navidad podría tocarme. Otros, más espirituales, como el joven rico, esperan vida eterna. Los más píos esperan virtudes, victorias en la lucha contra el pecado… Y el Mesías es el repartidor de todo esto. Me dicen muchos que a su casa no viene Papá Noel, viene el niño Jesús. Pero viene a lo mismo, a traer algo.

Algunos, sin embargo, lo esperan a Él. Traiga lo que traiga. Incluso si trae cruz. Él es su alegría. Sólo éstos entienden que es domingo «gaudete». Y que Jesús no es el repartidor, es el regalo.

(TAA03)

Como espera la arcilla al alfarero

Apareció Juan en el desierto predicando la conversión y anunciando la venida del Mesías. Ante ese anuncio, ¿qué hicieron los hombres?

Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido.

Lo mataron. Y Juan se dejó matar.

Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.

Y el Hijo del hombre se dejará matar.

Deberíamos temblar. Qué fácil es hacer lo que queramos con la religión, qué fácil manipular la palabra de Dios, qué fácil humillar, calumniar y ultrajar a un santo. Y qué peligroso. Porque, como la religión no grita, la palabra no se queja y el santo no se defiende, podemos acabar pensando que estamos sirviendo a Dios cuando realmente estamos haciendo lo que nos viene en gana.

Mirad, más bien, a la Virgen. En lugar de hacer con la palabra lo que ella quiere, es ella quien dice: Hágase en mí según tu palabra (Lc 1, 38).

No hay otra forma digna de esperar al Señor. Él no viene a darnos la razón, sino a redimirnos. Y sólo podemos esperarlo como la arcilla espera confiada las manos del alfarero. Entonces nos creará de nuevo.

(TA02S)

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