¿Tú quieres?
¡Qué difícil es salir de casa a la primera! Salgo de casa, llego al aparcamiento, y descubro que no llevo encima las llaves del coche. O la cartera. O el teléfono. Y tengo que volver sobre mis pasos para recuperar lo que dejé olvidado.
Jesús, el buen pastor, ha bajado del cielo para recoger su rebaño y llevarlo al cielo. Pero no como yo cuando vuelvo a casa a por las llaves del coche. Él no nos llevará al cielo sin nuestro permiso. Lo dijo magistralmente san Agustín: «Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti».
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. No es una orden. Te está preguntando: «¿Tú quieres venir en pos de mí? ¿Quieres venir conmigo al cielo?»
Hoy debes responder. Y hacerlo con los ojos abiertos, porque Jesús te está mostrando el camino. ¿Quieres ir al cielo, sabiendo que ese camino pasa por la renuncia y por la Cruz? Porque algunos quieren que Jesús les arregle la vida. Otros querrían ir al cielo sin pasar por la Cruz. ¿Y tú?
Díselo: «Jesús, contigo al fin del mundo».
(TC0J)











