Perdón por la incursión en la actualidad política. Pero hace poco he visto cómo una ministra, a codazo limpio, procuraba abrirse paso entre la multitud para que la cámara de televisión la captase junto a los Reyes. Alfonso Guerra dijo, hace años: «El que se mueve no sale en la foto». Ahora, para salir en la foto, hay que moverse. Me troncho. Es la gran comedia humana.
Y Jesús, entre tanto, hablando del grano de mostaza: Al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.
Mirad la Iglesia, extendida por toda la tierra y llena de vida después de dos mil años. ¡Cómo les gustaría, a muchos políticos, dejar una huella así! Y no comenzó, precisamente, con un hombre abriéndose paso a codazos, sino con un hombre azotado, despreciado, crucificado y arrojado al último puesto, al vertedero de basuras de Jerusalén.
Dichoso quien, con Él, se hace pequeño. No queráis brillar en las fotos. Más bien, alegraos cuando os desprecien y os hagan pequeños. Porque, unidos a Cristo, redimiréis la Tierra.
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