Tú, pecador

Sábado de la 6ª semana de Pascua – Espiritualidad digital

Vivimos en el Nombre

Antes de partir de este mundo, Jesús dijo a sus apóstoles: Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis.

Pedir algo al Padre en nombre del Hijo no significa decirle a Dios: «Oye, me ha dicho tu Hijo que…». Ni tampoco pedimos en su nombre por el mero hecho de terminar nuestras oraciones con un «por Jesucristo Nuestro Señor. Amén». El sentido de estas palabras es mucho más fuerte que todo eso.

Porque Cristo y su nombre se identifican. Jesús es llamado «el Nombre» en varios pasajes de los Hechos de los Apóstoles. Por tanto, cuando nos invita a pedir en su nombre, nos invita a pedir desde Él. La mediación que, desde la Cruz y desde el Cielo, ejerce ante el Padre por nosotros es tan transparente que, cuando el alma en gracia ora, es Él quien, por su Espíritu, ora en nosotros. Estamos en el Nombre, vivimos en el Nombre, y, por tanto, no pedimos nosotros, sino Él. El Padre mismo os quiere, dice el Señor. Y nos quiere con el mismo Amor con que ama al Hijo, esto es, con el Espíritu.

(TP06S)

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