Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Sábado de la 1ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

Ejemplos imposibles y santidades reales

Si me ponen un video con las mejores jugadas de Leo Messi, y, después, me dicen: «¡Haz tú lo mismo!», pensaré que se ríen de mí. Puedo admirar lo bien que juega Messi, pero jamás podré jugar así.

Y, si me dice el Señor: Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto… ¿qué cara debo poner? No puedo jugar como Messi, ¿y podré ser como Dios?

Si Jesucristo hubiera venido al mundo, simplemente, para ofrecernos un ejemplo que imitar, deberíamos sentirnos frustrados. Pero, afortunadamente, entre Messi y Jesucristo hay una diferencia: Messi no ha muerto por mí.

Jesucristo sí. Ha muerto para entregarme su Espíritu, y para que, al recibir ese Espíritu, pueda yo ser convertido en otro Cristo.

No tengo que responder a la pregunta de si puedo o no ser santo. La pregunta que me exige respuesta urgente es la de si quiero serlo, o no. Si, realmente, quiero ser santo, tengo todo el Espíritu de Dios para mí solo. Basta que lo reciba en los sacramentos y la oración, y me deje transformar por Él.

¿Captas la diferencia? El que no es como Messi, es porque no puede. El que no es santo, es porque no quiere.

(TC01S)