El Mar de Jesús de Nazaret

Martes de la 1ª semana del Cuaresma – Espiritualidad digital

Secuestrado en un Padrenuestro

Cuando rezas el Padrenuestro, tienes las palabras de Jesús en tus labios. Pero, ten cuidado, porqué aún eres tú quien la tiene a ellas. Y podrías conformarte con usarlas, como usas cualquiera de las otras cosas que tienes: el dinero, el teléfono móvil, la comida o el coche. Rezas un Padrenuestro para que tu hijo encuentre trabajo; o para que tu padre se cure de una enfermedad; o, si quieres, para que un amigo tuyo se confiese. Y creo que haces bien en pedir esas cosas tan buenas. Pero, si me lo permites, te advertiré de que algo te falta.

Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis.

Ya sabe Dios que necesitas todo eso. Y, al regalarte el Padrenuestro, no sólo te ha entregado Jesús unas palabras con que obtener el favor del cielo.

El Padrenuestro es el alma de Cristo. Y, mientras seas tú quien lo tiene, no lo aprovecharás.

Déjate secuestrar por el Padrenuestro. Entrégate a él, sumérgete en esa oración. Pon tu vida al servicio de lo que el Señor pide a su Padre. Deja que Jesús siga rezando su Padrenuestro desde tu corazón. Entonces serás cristiano, porque serás de Cristo.

(TC01M)