Evangelio 2020

1er. Domingo de Adviento (Ciclo A) – Espiritualidad digital

¡Y tú, con esos pelos!

Comienza el Adviento… otro adviento… ¡No! El único Adviento. No es él el que vuelve a nosotros, sino nosotros quienes volvemos a él, para no olvidar quiénes somos: los que esperamos al Señor.

Conforme entramos en este tiempo sagrado, escuchamos un anuncio, y una invitación.

Un anuncio. Y repetido tres veces, por si no hemos oído bien: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé… Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre… A la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Lo has entendido? ¡Viene el Señor! ¡Y tú, con esos pelos!

Una invitación. También repetida: Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor… Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿A qué esperas? ¡Aséate, péinate, prepárate!

Confiésate. Es lo primero que debes hacer para estar en vela: renueva la llama que se prendió en aquella vela de tu bautismo. Aleja de tu alma las tinieblas del pecado, e ilumínala con la gracia divina. Y reza, reza, reza… Reza como quien mira al cielo, porque de los cielos vendrá el Señor, y, si no lo estás mirando, ¿cómo podrás salvarte?

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