La muerte tiene remedio
¡Qué frase tan repetida, tan terrible y tan falsa! «Todo tiene remedio menos la muerte». A remediar la muerte ha venido Cristo. Lo que no tiene remedio es la condena eterna de quienes, con el corazón endurecido, se niegan a aceptarlo como Salvador.
Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?
Ahí los tienes. Todo tiene remedio menos la muerte. Pero tu hija ha muerto. Resígnate, nadie puede hacer nada ya.
No temas; basta que tengas fe… La niña no está muerta; está dormida.
Jesús es el remedio. Él levanta la mirada de Jairo y le muestra, a la luz de la fe, el otro lado de esa puerta que Él abrirá de una vez por todas al resucitar de entre los muertos. No hay que temer. Tras el sueño de la muerte despunta el amanecer de la vida ante la sonrisa de Dios.
Vivo frente a un tanatorio. Recojo lágrimas casi a diario. Y veo cómo esos ojos que lloran se alzan hacia la luz cuando escuchan que su padre, su madre, su hermano han sido llamados a la vida, a la luz y al Amor eterno de Dios. Contigo hablo, niña, levántate. Despierta y vive.
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