Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

21 enero, 2026 – Espiritualidad digital

Lo que Jesús no pudo hacer

Se cuenta de santa Teresa –aunque no he logrado encontrar ningún escrito suyo que lo avale– que, en cierta ocasión, Jesús le dijo: «Teresa, yo quise, pero los hombres no quisieron». Se lo dijera o no el Señor a la santa, estas palabras encierran una terrible verdad.

«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida.

Jesús tenía ante sí dos enfermedades, una leve y otra grave. Con su poder de Dios pudo curar la mano paralizada del enfermo, que era la enfermedad más leve, puesto que no afectaba al alma; Él mismo acabaría su vida con las dos manos paralizadas en la Cruz, y así vencería al pecado y a la muerte.

Pero Jesús no pudo purificar el corazón de los fariseos. Perdonó pecados, acogió a publicanos y meretrices, pero no pudo sanar la soberbia de quienes no estaban dispuestos a ser sanados por Él.

¡Qué terrible es la soberbia, que reduce a la impotencia al propio Dios!

(TOP02X)

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