El Mar de Jesús de Nazaret

8 de enero – Espiritualidad digital

El Niño que estaba «de mordisco»

Las madres jóvenes, cuando tienen a su bebé en los brazos, experimentan una especie de transformación antropofágica pasada por la ternura que las vuelve muy simpáticas. Y, mirando al niño, te dicen: «¿Verdad que está para comérselo?». Ante mí, una mamá aseguraba sobre su bebé: «Éste está de mordisco». Acto seguido, lo mordió; lo mordió como si lo besara, pero lo mordió. Y el niño sonrió; debió gustarle que mamá lo mordiera.

En realidad, ¿qué es un abrazo, sino el deseo de tener cerca al ser amado para hacerse, físicamente, uno con él? «¡Abrázame fuerte!», le dice el niño a su madre. «¿Más fuerte aún? Si te abrazo más fuerte, te como».

Locuras del amor.

Mira el pesebre: ¿No es el lugar donde se sirve la comida a los animales? ¿No se encuentra ese pesebre en Belén, que significa «casa del pan»? ¿No ves que el Niño te está pidiendo que te lo comas a besos?

Partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran.

Te propongo un ejercicio navideño: cuando comulgues, piensa que esa madre joven que es la Virgen te entrega al Niño Dios. Está «para comérselo». Devóralo a besos. Sonreirá.

(0801)

“Evangelio