La noche entre dos fiestas

El Triduo Pascual comienza en fiesta. Y terminará también en fiesta. Hoy celebra Jesús la Pascua con sus apóstoles, y celebramos los sacerdotes la divina institución de nuestro ministerio. El domingo celebraremos la Fiesta de todas las fiestas, la resurrección de Cristo. Pero ¿sabéis? Entre las dos fiestas me parece a mí que mediaran siglos, todo un abismo de tinieblas. Es curioso cómo se ralentiza el tiempo durante el Triduo. Hay momentos en que parece interminable. A Jesús se lo pareció.

Jesús se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. El Cenáculo es lugar de amor e intimidad. Cristo lava los pies de los suyos, les entrega el Mandamiento Nuevo, les regala en alimento su cuerpo y los instituye sacerdotes.

Pero, al otro lado de la puerta, le esperan las tinieblas. Jesús alarga la cena, no quiere marcharse, quiere estar con los suyos. Hasta con Judas hubiese querido estar. Pero la cena no puede alargarse más y hay que cruzar esa puerta.

Entramos en la noche más oscura…

(JSTO)