«En aquel tiempo»… Lo normal es que la lectura del santo Evangelio comience así.
Pero hoy no.
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena.
Hoy es el único día del año en que la lectura del Evangelio comienza con el nombre de Jesús. Esta observación parece una niñería, una casualidad, una bobada… pero no lo es. Porque con ese nombre comienza todo.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo (Col 1, 18). Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre (Flp 1, 9-11).
María Magdalena, cuando lo encontró resucitado, lo llamó «Rabbuní». Te deseo que lo encuentres en esta Pascua. Y lo encontrarás si lo buscas, porque Él ya ha salido a buscarte a ti. Acude a la Eucaristía; comulga, si puedes, cada día, y hazlo con fervor. Reza ante el sagrario. Y cuando el sacerdote lo ponga en tus labios, dile, simplemente, emocionadamente, rendidamente: «¡Jesús!»
(TP01S)











