Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

29 noviembre, 2025 – Espiritualidad digital

El drama existencial de la albóndiga

Me gustan las albóndigas, pero sólo para comerlas. No quiero ser una albóndiga. Y cuando veo a un cristiano hecho una albóndiga me da mucha pena. Se repliega sobre sí mismo, se hace una pelota y se sumerge en la salsa de sus propias lágrimas mientras entona el Ay de mí, Ay de mí, cuánto sufro y qué poquito caso me hacen. Eso es ser una albóndiga. Mejor comer albóndigas.

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida. También podría Jesús haberlo dicho al revés. Porque las inquietudes de la vida, las preocupaciones y sufrimientos llevan a muchos a refugiarse en los falsos placeres. Albóndigas en salsa picante de mentiras.

El Crucifijo es lo contrario de una albóndiga. Está estirado, extendido, alzada la mirada al Padre, abiertos los brazos y clavados los pies en el madero del dolor.

Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre. Así nos quiere el Señor. ¡En pie! Con los ojos en el cielo, los pies en la tierra y los brazos abiertos. Sursum corda!

(TOI34S)

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