Evangelio 2020

Jueves de la 4ª semana de Cuaresma – Espiritualidad digital

¿Quieres ir a Él?

Jesús te está llamando desde la Cruz. Su voz se deja oír a dos semanas de distancia. Dentro de dos jueves, será Jueves Santo.

Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. La controversia entre Cristo y los judíos está plagada de acusaciones mutuas. Pero, mientras los fariseos cubrieron al Señor de calumnias, las acusaciones que Jesús vertió sobre ellos eran verdaderas y terribles:

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!

¿Y tú? ¿Quieres? Jesús te llama. ¿Quieres ir a Él? Si me preguntas cómo, te responderé, con san Agustín, que el camino para ir a Él es Él mismo. Pero, si prefieres, te lo concreto aún más:

Medita, durante estas dos semanas, la Pasión del Señor. Y, conforme la meditas, procura imitar lo que ves en Él: su paciencia, su mansedumbre, su misericordia, su perdón, su obediencia, su entrega… Así, cuando llegue el triduo pascual, te encontrarás allí, en primera fila, con María y con Juan. Y tendrás vida.

(TC04J)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

MÁS MATERIAL PARA REZAR EN CASA DURANTE LA CUARENTENA:

(MEDITACIÓN DE 30 MINS.) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

Testigos de excepción

Algunos exegetas (menuda palabra) afirman que estas discusiones forman parte del juicio que tuvo lugar la noche del Jueves Santo.

No sé si será verdad, pero, desde luego, lo parece. Porque, como en todo juicio, el acusado invoca testigos a su favor. Y, en este caso, Jesús invocó a testigos de excepción:

Juan: Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.

Los milagros: Las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí.

Dios: Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí.

Las Escrituras: Estudiáis las Escrituras; pues ellas están dando testimonio de mí.

Moisés: Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

Ninguno de estos cinco testigos subiría al estrado. ¿Era necesario? Frente a ellos, lo único que presentaron los judíos fue a testigos falsos que se contradecían.

Jesús, no obstante, fue condenado. El odio venció a la justicia.

Habrá un juicio justo. Y Dios será el Juez. Cuando yo sea llamado a ese Juicio quisiera, también, contar con testigos de excepción: los santos, la Virgen… ¡Jesús! Ellos saben lo mucho que amo a Dios.

(TC04J)