Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Jueves de la 26ª semanna del Tiempo Ordinario (ciclo par) – Espiritualidad digital

El ángel que fumaba

Se llamaba Hilda. Caminaba con dificultad. Y fumaba como cuatro carreteros. Siempre olía a tabaco. Estaba llena de limitaciones. Y Dios la quería con locura. Yo también. Era un ángel fumador. Venía a misa todas las tardes. En alguna ocasión fue casi la única feligresa que tuve en misa. Entraba en la capilla después de fumar y salía a fumar al terminar la misa. Se nos fue al cielo hace años.

Una tarde, mientras fumaba en la calle antes de misa, vio pasar a una mujer llorando. Y, como ella no conocía los malditos respetos humanos, la abordó: «Hay un sacerdote confesando en la iglesia. ¿Por qué no pasas y hablas con él?». Y aquella mujer, que no había pisado una iglesia en años, pasó y habló con el sacerdote. No os daré detalles. Pero os aseguro que Hilda salvó una vida.

La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

Hay muchas personas a quienes una palabra sobre Cristo les cambiaría la vida. Y pocos que, como Hilda, hablen de Jesús con la misma naturalidad con la que se encienden un cigarrillo.

¡Cuánto te recuerdo, buena amiga!

(TOP26J)

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