El pulso de Cristo

La gente, para tomarse el pulso, toca con el dedo pulgar la parte inferior de la muñeca. Y siente tac, tac, tac… Cada latido del corazón se refleja ahí. Escribo «la gente» porque yo nunca lo he conseguido.

Pero el ejemplo me sirve. Porque el corazón del cristiano debería ser el pulso del corazón de Cristo. Tac, tac, tac… Se alegra Cristo, se alegra el cristiano. Llora Cristo, llora el cristiano. Perdona Cristo, perdona el cristiano.

En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo. Se alegra Jesús y se alegran aquellos setenta y dos. Pero no se alegran por lo mismo. El pulso está descompensado.

Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. Ésta es la alegría de los apóstoles. Sus superpoderes. Se han sentido fuertes, más fuertes que los demonios.

No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. No os alegréis de vuestros superpoderes, que muy pronto me veréis despojado del poder en una cruz. Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Alegraos de que Satanás está vencido y vosotros salvados. Salvados por esa cruz.

Tac, tac, tac… ahora sí.

(TOP26S)