Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Espiritualidad digital – Brevísima homilía diaria, por José-Fernando Rey Ballesteros

ESPIRITUALIDAD DIGITAL

La muerte tiene remedio

¡Qué frase tan repetida, tan terrible y tan falsa! «Todo tiene remedio menos la muerte». A remediar la muerte ha venido Cristo. Lo que no tiene remedio es la condena eterna de quienes, con el corazón endurecido, se niegan a aceptarlo como Salvador.

Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Ahí los tienes. Todo tiene remedio menos la muerte. Pero tu hija ha muerto. Resígnate, nadie puede hacer nada ya.

No temas; basta que tengas feLa niña no está muerta; está dormida.

Jesús es el remedio. Él levanta la mirada de Jairo y le muestra, a la luz de la fe, el otro lado de esa puerta que Él abrirá de una vez por todas al resucitar de entre los muertos. No hay que temer. Tras el sueño de la muerte despunta el amanecer de la vida ante la sonrisa de Dios.

Vivo frente a un tanatorio. Recojo lágrimas casi a diario. Y veo cómo esos ojos que lloran se alzan hacia la luz cuando escuchan que su padre, su madre, su hermano han sido llamados a la vida, a la luz y al Amor eterno de Dios. Contigo hablo, niña, levántate. Despierta y vive.

(TOP04M)

Las bodas del Cordero

Llamamos a esta fiesta, también, «la candelaria». Porque los fieles entran en el templo portando candelas encendidas en las manos. Y esa entrada nos recuerda a la parábola de las vírgenes prudentes, que entraron al banquete junto al esposo con las velas encendidas.

Porque esta fiesta de la Presentación del Señor es, también, fiesta de bodas, misterio esponsal.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley

¿Ves cómo entra el Señor en su templo? Igual que el esposo, tras la boda, entra en el santuario de la esposa y lo fecunda, alumbrando en su seno una vida nueva, así entra Cristo en el tabernáculo, fecundándolo con el sacrificio de dos tórtolas que anuncian la próxima efusión de la sangre del Cordero.

Tú eres el templo. Tú eres la esposa. Y Cristo entra en ti, en lo profundo de tu alma, por la efusión de su gracia, anunciada en la sangre y el agua manadas de su costado. Esa sangre y esa agua, esa gracia divina, te fecunda y te santifica, te hace partícipe de la vida divina y te convierte en hijo de Dios.

Es tu boda la que celebramos.

(0202)

Sé feliz

La palabra «bienaventurados» es una de esas palabras que uno sólo encuentra habitualmente en la Biblia. No es un término con el que estemos familiarizados en el lenguaje coloquial. Lo más parecido a ella en el lenguaje del día a día es «felices». Sólo la bienaventuranza es la felicidad verdadera. Los santos han sido las personas más felices de la Tierra.

Bienaventurados los pobres en el espíritu... Bienaventurados los que lloran… Bienaventurados los que tienen hambre… Bienaventurados los perseguidos…

Así desmantelamos el primer engaño. Ni la riqueza, ni el prestigio, ni la risa hacen feliz al hombre. Sólo lo embriagan. Se puede ser pobre y ser feliz, pasar hambre y ser feliz, ser ultrajado y ser feliz. Jesús, en su discurso, está dibujando un crucifijo. Está gritando: «También en la Cruz seré feliz».

Porque la felicidad sólo la trae el amor. Y si ese amor es el Amor, la felicidad se eleva hasta los límites celestiales de la bienaventuranza. Aunque te falte todo, si gozas del Amor serás la criatura más dichosa.

No te conformes con leerlo. Entra por caminos de oración, goza de la gracia de Dios en tu alma, ama a Cristo y recibe su Amor… ¡Sé feliz!

(TOA04)

No respondas. Pregunta y mira

Los apóstoles no entendieron nada, no podían entender, era demasiado pronto. Pero, sobrecogidos de asombro ante aquel hombre capaz de ponerse en pie y calmar una tormenta con una orden majestuosa, dejaron escapar de sus labios la pregunta clave:

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!

Es preciso mantener la pregunta abierta, recorrer detrás de ella los tres años de vida pública, y encaramarse sobre los signos de interrogación para contemplar, desde ese asombro, el misterio de la Cruz.

¿Quién es éste? Despreciado, cubierto de ultrajes, escupido, azotado, desobedecido y burlado. ¿Quién es éste? Las olas de la muerte lo cubren mientras Él parece dormir. Los hombres le increpan: «¡Despierta, baja de la Cruz si eres Hijo de Dios!», «¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!», le dice otro crucificado con Él.

Pero es allí, en la Cruz, donde, en pie, está calmando la peor de las tormentas. Desde allí lanza a los demonios y a la muerte su orden terminante:

¡Silencio, enmudece!

Y desde allí, con el agua manada de su costado, trae a la Tierra una gran calma. Tanta, que al alma pacificada por ese Espíritu poco le afectan las tormentas de la vida.

(TOP03S)

El grano de mostaza y la foto de la ministra

Perdón por la incursión en la actualidad política. Pero hace poco he visto cómo una ministra, a codazo limpio, procuraba abrirse paso entre la multitud para que la cámara de televisión la captase junto a los Reyes. Alfonso Guerra dijo, hace años: «El que se mueve no sale en la foto». Ahora, para salir en la foto, hay que moverse. Me troncho. Es la gran comedia humana.

Y Jesús, entre tanto, hablando del grano de mostaza: Al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.

Mirad la Iglesia, extendida por toda la tierra y llena de vida después de dos mil años. ¡Cómo les gustaría, a muchos políticos, dejar una huella así! Y no comenzó, precisamente, con un hombre abriéndose paso a codazos, sino con un hombre azotado, despreciado, crucificado y arrojado al último puesto, al vertedero de basuras de Jerusalén.

Dichoso quien, con Él, se hace pequeño. No queráis brillar en las fotos. Más bien, alegraos cuando os desprecien y os hagan pequeños. Porque, unidos a Cristo, redimiréis la Tierra.

(TOP03V)

Llamados a iluminar la tierra

Las palabras de Jesús nunca deben leerse como meras enseñanzas morales. Para entenderlas correctamente, debemos saber que, en primer término, Cristo siempre habló de sí mismo. Él es protagonista de todos sus discursos.

¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz.

Él es la luz que vino del cielo para iluminar al hombre. Vivirá treinta años escondido en Nazaret, pero no hay nada escondido, sino para que sea descubierto. Se mostrará durante tres años y, después, subirá al candelero de la Cruz para iluminar la Historia con esa luz que su resurrección deja ver del otro lado.

No seremos luz del mundo si no subimos con Él al Madero; si no vivimos, como señaló san Pablo, crucificados con Cristo; si no convertimos nuestras vidas en sacrificio de obediencia ofrecido, con Él, a Dios.

Pero si lo hacemos, la luz que desprenderán nuestras vidas no alumbrará sólo a quienes estén cerca de nosotros. Seremos luz de mundo. Muchas religiosas, desde el secreto de su clausura, iluminan la Tierra.

(TOP03J)

Formas y formas de despertar cada mañana

¿Vosotros sois de los que se despiertan cada mañana con las noticias de la radio a todo meter? ¡Insensatos gálatas! ¿Cómo podéis soportarlo? Eso no es despertarse, es sobresaltarse. Así os va luego el día, claro. Te despierta Federico, o Carlos, o Pepa, y a las 11 de la mañana ya estás echado a perder. Si la primera noticia que escuchas al empezar la jornada son los desastres de nuestros políticos, ¿qué esperas del resto del día?

Salió el sembrador a sembrar… El sembrador siembra la palabra. Deja que te proponga otro inicio para tus mañanas. Despiertas. Saludas a la Virgen y sales de la cama en silencio. Te postras, alabas a Dios, y le ofreces el día con una oración breve. A mí me gusta el Bendita sea tu pureza. Luego te aseas, pensando en estar presentable para el Señor. Y después, antes del café, recibes la siembra; lees despacio el evangelio y lo meditas. Guardas una frase, una imagen para todo el día.

Y luego el café, y Federico, y Carlos, y Pepa y todos los que vengan. Tú permanece agarradito a lo que escuchaste por la mañana, y nada te apartará de Dios. Serás trigal de Cristo.

(TOP03X)

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