Él es, yo no soy
Pensábamos que se había marchado, y aquí lo tenemos de vuelta. Juan Bautista, el profeta del Adviento, es también el Heraldo en Navidad. Él es el dedo que señala al Mesías:
Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías».
Es importante anotar que estas palabras figuran en el evangelio según san Juan. Porque, en ese evangelio, Jesús se referirá a sí mismo repetidas veces con las palabras que escuchó Moisés ante la zarza: «Yo soy». Es una declaración velada de su divinidad.
Juan, sin embargo, dice: «Yo no soy». Él es, yo no soy. En otras palabras: Él es Dios; yo, sin Él, no soy nada.
Recordémoslo, porque ni tú ni yo somos el Mesías. Somos unos pobres hombres que apenas podemos hacer un poco de bien a unas pocas personas. Y que tantas veces, queriendo arreglar algo, lo estropeamos todo.
No te empeñes en salvar a nadie, que no puedes. Ni siquiera puedes salvarte a ti mismo. Haz lo que el Bautista: habla de Jesús, señálalo, muéstralo a los hombres para que acudan a Él y Él los salve. Él es.
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