Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 diciembre, 2025 – Espiritualidad digital

El que te regaña

profetasEn cierta ocasión, me encontraba explicando la santa Misa a unos niños. Y les pregunté: «¿Qué es la homilía?». Una niña levantó la mano como si tuviera un disparador en la axila, y respondió: «Es cuando nos regañas». Me troncho.

¡Raza de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Desde luego, las homilías del Bautista hubieran hecho las delicias de mi pequeña amiga. Porque presentarte en el Jordán antes del desayuno para que te llamen víbora y no salir de allí echando pestes requiere cierta dosis de humildad.

Pero, nos guste o no, lo necesitamos. Necesitamos un grito, un impacto fuerte que nos saque de nuestro amodorramiento.

Convertirse es girarse para mirar. Si estás leyendo y suena un ruido fuerte detrás de la ventana, te levantas del sofá y te asomas a la calle. Eso es convertirse. Si el Señor viene desde el cielo, y tú estás mirando a la tierra, necesitas un ruido para darte la vuelta. Ese ruido es Juan Bautista. El que te regaña.

No la emprendas contra el sacerdote que te increpa. Hazle caso, y gírate. Conviértete. Deja todo lo que ocupa tu atención, y reza.

(TAA02)

“Misterios de Navidad

Navidades sin Dios

Son muchos quienes, como tantos años, vivirán una Navidad sin Dios. Compras, comida y familia. Muchas compras, mucha comida, y la dosis irremediable de familia. – ¿Qué tal las navidades? – Tranquilitos, en familia. – ¿Tranquilitos, o en familia? De Dios, de Jesús, de José, de María… ni rastro.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Son navidades tristes, por mucho que las adornen. Sin Dios, todo es triste. Y estas personas no tendrán noticia de la venida del Señor, salvo que seamos nosotros quienes los acerquemos al Misterio. ¿Cómo hacerlo?

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. No hables de «fiestas», habla de Navidad. Y en esos wasaps que ahora sustituyen a los crismas de siempre, procura que aparezca la Sagrada Familia. Pero, sobre todo, trata de acercarles, con tu vida, esa Navidad que muchos no celebran.

Por eso el Adviento debe ser tiempo de recogimiento, de silencio y de preparación interior. No sólo para que tú recibas a Cristo, sino para que, en medio del mundo, seas otro Cristo recién nacido, que se acerca a los heridos, extenuados y abandonados como ovejas sin pastor.

(TA01S)

“Misterios de Navidad

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