Yo quiero vivir contigo

Saber responder bien a las preguntas importantes de la vida no es de todos. Es de los inteligentes, y de videntes de lo invisible, como Juan.

«¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí, ¿dónde vives?». Ese ¿dónde vives? es la respuesta correcta al Misterio de la Encarnación. Dios no ha venido a la Tierra de visita, ni de paseo; ha venido para quedarse, para vivir junto a nosotros. Encarnado, sigue habitando todos los sagrarios del mundo para unirse a la carne de los suyos.

¿Dónde vives? significa: «Quiero vivir contigo. No quiero que me eches una mano cuando te necesite, o que estés disponible para cuando te llame. Quiero vivir contigo, como la Virgen, y no pasar ni un segundo del resto de mis días en el que no goce de tu compañía. Porque, Jesús, estoy lleno de necesidades que tú conoces y que pongo en tus manos; pero mi gran necesidad, mi gran deseo, mi gran anhelo eres Tú. Te amo, y vivir sin Ti, una vez que te he conocido, se me hace muerte. ¿Dónde vives? No me importa si es en el Tabor, o en el Calvario. Me importa que allí vives Tú, y allí está mi hogar».

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“Misterios de Navidad

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