Ya no correrás

fervorEl primer día de año es de la Virgen. También son suyas las primicias de la salvación, el primer anuncio, las primeras claridades, el primer despertar de la aurora. Para quien quiera encontrar a Cristo, María está siempre en el comienzo. Quien la encuentra a Ella, encuentra a su Hijo. Y quien busque a su Hijo, a Ella debe preguntarle.

Los pastores encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

La gozosa carrera de aquellos hombres tuvo su meta en María. Al encontrarla, aquel movimiento frenético dio lugar a la contemplación y al silencio.

Corres mucho, y quisieras alcanzar la paz. No la alcanzas, porque, en realidad, ni siquiera sabes hacia dónde corres, y, así, nunca encuentras lo que no sabes que buscas. Tu agitación es tan ansiosa como desorientada.

¡Si quisieras darte cuenta! ¿Acaso no ves que nada te satisface, porque, en realidad, es a Dios a quien deseas? ¡Ojalá no te costara tanto reconocerlo! No eres una oveja perdida: eres el pastor perdido. Has extraviado el camino de Belén.

Busca a María, acude a la Madre de Dios. Y en sus brazos encontrarás a Aquél que sacia todos tus anhelos. Ya no correrás.

(0101)

“Evangelio