Y Dios rezó en voz alta

Los cuadros que plasman la escena del bautismo de Cristo suelen mostrar al Espíritu Santo, en forma de paloma, sobre un Jesús que sale de las aguas. Pero, según el relato de san Lucas, las cosas no fueron exactamente así.

También Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos.

La epifanía del Jordán no sucedió en el instante en que Jesús salía del agua, sino poco después. Jesús, tras ser bautizado, se recogió en oración, probablemente cerca de la orilla. En esa oración, habló en voz baja con su Padre, como siempre hacía. Pero su Padre quiso elevar la voz, y hacer partícipes a todos los hombres del diálogo de Amor que mantenía con su Hijo.

Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me complazco.

El Amor descendió visiblemente, y fuimos los mortales invitados al secreto de la Trinidad. La ruptura entre Dios y los hombres tocaba a su fin, las aguas de muerte del diluvio se secaban, y se nos ofrecía el agua viva del bautismo.

Todo esto sucedió para que nosotros sepamos que no hay salvación fuera de Cristo, y que Él es el único Salvador del hombre. Amarlo a Él ya es el Cielo.

(BAUTSRC)

“Evangelio