Una frase muy dominical

«Padre, el domingo pasado falté a misa».

Es una frase dominical. Siempre se la dicen al sacerdote el domingo siguiente.

Admite variaciones: «Padre, llevo cinco domingos sin ir a misa». Pero también son dominicales. Las dicen al sexto domingo.

Estas frases revelan tres verdades como templos:

En primer lugar, el penitente sabe que faltar culpablemente a misa un domingo supone cometer pecado mortal, y debe confesarlo para comulgar. Es una persona bien formada. ¡Bravo!

En segundo lugar, tiene remordimientos. Se siente culpable. Por eso pide perdón. ¡Bravo!

En tercer lugar, no tiene hambre de Dios. ¡Lástima! ¡Iba todo tan bien!

Yo soy el pan de vida. Se refiere Jesús al pan de vida eterna, mucho más necesario que la baguette de Mercadona (con quien, por cierto, estoy enfadado. Nunca tienen baguettes a las 9 de la mañana).

Si una persona pasa un día sin comer, no espera una semana para abrir la nevera. En cuanto llega a casa, la desvalija, porque se muere de hambre.

Y si una persona que tiene hambre de Dios no va a misa el domingo, no pasa una semana entera con hambre y en pecado. Va a misa el lunes, confiesa, comulga, y respira aliviada.

(TOB18)