Un único deseo

Santa Teresa del Niño Jesús quería ser misionera, sacerdote, cruzada, mártir… Fue carmelita descalza, y como carmelita descalza murió. Pero agradó a Dios como si hubiera sido, además, misionera, sacerdote, cruzada y mártir. No sé si somos conscientes de hasta qué punto agradamos (y ofendemos) a Dios con nuestros deseos, si esos deseos son auténticos. No es lo mismo un «me gustaría» que un deseo que abrasa el corazón.

Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia. Sé que eres torpe, que todo lo haces mal y que cuentas tus luchas por fracasos. Pero ¿deseas, más que nada en este mundo, que Dios reine en tu vida, que sea tu Dueño y Señor? Fomenta en tu interior ese deseo, hasta que no desees nada más. Dice san Juan de la Cruz que quien ama a Dios y ama algo más que no sea Dios no ama a Dios en absoluto. Si quieres ser santo y, además, ser rico; si quieres ser santo y, además, ser famoso; si quieres ser santo y, además, tener salud; si quieres ser santo y, además, vivir tranquilo… Aún debes purificar el corazón.

Cuando sólo desees Dios, aunque todo lo hagas mal, serás santo.

(TOP11S)