Un sueño vuelto del revés

Anoche tuve el mal gusto de soñar que me llamaban por teléfono. Cuando me estaba incorporando para responder la supuesta llamada, puse pie en la realidad y me tranquilicé: era un sueño, no me llamaban. Es decir: era mentira. ¡A dormir de nuevo, que aún quedan tres horitas!

Ante estos sobresaltos nocturnos, me da por pensar que la fe es un sueño vuelto del revés.

Por la fe, te duermes al mundo y sueñas con Dios. Te duermes al mundo porque la fe te apaga la luz; ya no te importa caerle bien a todos, recopilar éxitos, o triunfar. Sueñas con Dios, porque esas tinieblas te abren a su grandeza; no puedes tocarlo, ni abrazarlo, pero lo percibes con una claridad preciosa. Y cuando despiertes, al contrario de lo que sucede en el sueño natural, no despertarás en el mundo y se deshará Dios como se deshace un sueño, sino que despertarás en Dios, que es la Verdad, y será el mundo el que se desvanezca, porque era mentira.

Comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. «Una mala noche en una mala posada».

(TOP32V)