Un festín de manjares suculentos

El reino de los cielos es comparado por el profeta Isaías a un banquete: Preparará el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos refinados (Is 25, 6). Yo que tú no me fiaría mucho de la gente a la que no le gusta comer ni beber; son capaces de llegar al cielo y pedir verduritas y agua. No van a disfrutar nada, los pobres. A los católicos nos gusta comer y beber. Por eso la Misa es la mejor preparación para el cielo.

Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. En la Misa, el Señor pone el Pan de su cuerpo en manos de los sacerdotes, y los sacerdotes os lo entregan. Quien acude comulgar bien preparado está bien preparado para sentarse a la mesa del reino de Dios. Es buen examen para este cuarto día de Adviento: ¿Acudes con hambre a la santa Misa? ¿Llevas el alma bien vestida, en gracia? Si comulgas bien en la tierra, te saciarás en el cielo.

(TA01X)

“Misterios de Navidad