Tu telonio

Todo comienza así: Jesús te mira. Tú estás en «tus cosas», atareado en lo que te importa –y no siempre «lo que te importa» es Dios–. Entonces Jesús te mira, se acerca, te llama, y en tu respuesta te lo juegas todo. Tu vida puede cambiar a partir de entonces, o puede seguir como estaba, aunque envuelta en un manto de tristeza, porque sabes que has perdido tu gran oportunidad.

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». El mostrador de los impuestos se llama «telonio». ¿Qué había en el telonio? Todo lo que le importaba a Leví: dinero, dinero y dinero. Hasta que Jesús lo vio, se acercó y lo llamó. Leví alzó la cabeza, miró a los ojos del hombre que le hablaba, se enamoró, y tiró el telonio al suelo. Ya no le importaba más que Jesús, Jesús y Jesús.

Es un buen examen de conciencia, un magnífico punto de partida para tu Cuaresma: ¿Qué hay en tu telonio? ¿De qué no puedes prescindir? Dinero, comida, bebida, prestigio, planes… Hoy llega Jesús como un huracán, te llama y lo barre todo. Sígueme. ¿Estás dispuesto?

(TC0S)