Tu sitio a los pies de Jesús

Así comienza el evangelio de hoy: Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos

En ese momento, previo a su Pasión, puso el Señor a cada uno en su sitio. Él se situó a los pies de los apóstoles, como el Siervo de Dios que no ha venido a ser servido, sino a servir. Y después, con sus palabras, les dijo a ellos, y a nosotros, cuál es nuestro lugar:

El criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía… El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado.

Díselo: «Jesús, Tú me has lavado, no los pies, sino el alma, con tu sangre, y me has robado el corazón. Soy tuyo, tu criado; quiero serlo durante toda mi vida. No permitas que desee jamás ser más que Tú. Si Tú colgaste de una cruz a oscuras, no vaya yo a querer vivir entre consuelos. Soy tu enviado. No consientas que me apodere de mi vida, porque cada minuto y cada respiración quiero emplearlas en llevarte a los hombres».

Ahí tienes tu sitio. Ocúpalo agradecido.

(TP04J)

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