Tu familia en Nazaret

Me cuenta un amigo su particular Nochebuena: a las diez de la noche, la caldera reventó, y se inundó la cocina. Llamaron al conserje, y acudió de inmediato. Dos horas estuvo allí, reparando el desaguisado, y mi amigo le dijo: «¡Cuánto siento haberle pedido esto en Nochebuena! Estaría usted cenando con su familia». Respuesta de conserje: «No lo sienta. Me ha hecho un favor. Cuando me llamó, estaban todos discutiendo».

La familia perfecta, en este mundo, no existe. Y la familia Trapp sólo existe en «Sonrisas y lágrimas». Todos arrastramos carencias y traumas de la infancia. No hay que dramatizar en exceso; este mundo es un enorme hospital. Además, todas nuestras heridas tienen cura.

La Sagrada Familia nos abre sus puertas para que volvamos a nacer y seamos educados allí. Comparada con ellos, la familia Trapp es una panda de desarrapados. Hazte niño, cuélate en el Hogar de Nazaret, abraza a la Virgen, échate al cuello de José, juega con el Niño Dios, que es tu hermanito… Llórale a Mamá cuando estés triste, recibe sus besos y caricias. Y, sobre todo, obedece, sé buen hijo; no fuera a ser que el problema no estuviese en tu familia, sino en ti.

(SDAFAMB)

“Misterios de Navidad

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