Tontos con dinero

Jesús pronunció varias parábolas sobre tontos, y también algunas sobre tontas, ya que ahora usamos lenguaje inclusivo. Nos regaló la parábola de las vírgenes tontas, y hoy nos ofrece la parábola del tonto con dinero, a quien, por un respeto inmerecido, llama «necio»:

Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?

Se puede ser pobre y sensato, y también se puede ser necio y estar forrado. La estupidez no está reñida con la fortuna. Lo que distingue al rico sensato del tonto con dinero es que este último cree que su dinero lo salvará:

Alma, tienes bienes acumulados para muchos años: descansa, come, bebe, banquetea alegremente.

Eso es tan estúpido como pensar que va a salvarse uno por ser joven, por ser guapo, o por tener bajo el colesterol. Basta un golpe de sensatez, y una pizca de sentido sobrenatural, para caer en la cuenta de que el dinero, que no te salvará, sin embargo puede ayudarte a salvarte. Recuerda que no es tuyo, que eres mero administrador de Dios, y empléalo en lo que Dios quiere. Te salvará la obediencia, no el dinero, pero habrás aprovechado bien tus cuatro perras.

(TOI29L)