Todavía queda sitio

Si no fuera tan caro, de buena gana grabaría en piedra, sobre el retablo del presbiterio, estas palabras del Señor, a fin de que todos las leyesen cuando entraran en la iglesia: Todavía queda sitio.

No las voy a grabar, pero harías bien en recordarlas cuando vayas a misa. Mira a tu alrededor: ¿verdad que hay sitios vacíos?

Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa. Esta frase la grabaría en las puertas, por la parte de dentro, para que todos las leyesen al salir. Dios quiere que volváis acompañados.

El sacerdote no tiene por qué ser un showman cuya actuación estelar llene los conciertos. El sacerdote es un pobre hombre que se ofrece con Cristo en el altar, y un humilde camarero que te sirve la mejor Comida. Pero los templos debéis llenarlos vosotros, llenando primero el mundo con vuestro apostolado; acercándoos a quienes no vienen y llevándoles el Amor de Dios; suscitando sanas envidias por vuestra alegría sobrenatural. Si lo hacéis, la gente no irá a misa para ver a un sacerdote «molón». Irá a lo que vais vosotros: a recibir el perdón de los pecados y llenarse de Dios.

(TOI31M)