Testigos de excepción

Algunos exegetas (menuda palabra) afirman que estas discusiones forman parte del juicio que tuvo lugar la noche del Jueves Santo.

No sé si será verdad, pero, desde luego, lo parece. Porque, como en todo juicio, el acusado invoca testigos a su favor. Y, en este caso, Jesús invocó a testigos de excepción:

Juan: Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.

Los milagros: Las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí.

Dios: Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí.

Las Escrituras: Estudiáis las Escrituras; pues ellas están dando testimonio de mí.

Moisés: Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

Ninguno de estos cinco testigos subiría al estrado. ¿Era necesario? Frente a ellos, lo único que presentaron los judíos fue a testigos falsos que se contradecían.

Jesús, no obstante, fue condenado. El odio venció a la justicia.

Habrá un juicio justo. Y Dios será el Juez. Cuando yo sea llamado a ese Juicio quisiera, también, contar con testigos de excepción: los santos, la Virgen… ¡Jesús! Ellos saben lo mucho que amo a Dios.

(TC04J)