Tener dos chaquetas, y tener sólo a Dios

Un buen padre le dice muchas veces «no» a su hijo: «no hagas eso», «no toques eso», «no comas eso»… La mayor parte de las veces, son «noes» protectores: con ellos, trata de proteger al pequeño ante peligros que amenazan su salud, su vida, o su integridad.

En la enseñanza de Jesús hay, también, muchos «noes». Pero, a diferencia de los del padre de familia, los de Jesús, más que protectores, son liberadores:

No llevéis nada para el camino… Tampoco tengáis dos túnicas cada uno. Nada hay de malo en llevar una mochila cuando se viaja. Y ¿quién no tiene un par de chaquetas? La recomendación del Señor va más allá de la prevención de un peligro. Realmente, Jesús está invitando a los suyos a soltarse, a desprenderse de todos los bienes creados para abrazarlo sólo a Él.

Eres un niño. Y estás en la puerta de casa jugando a la pelota. Jesús te llama: «Deja la pelota y entra en casa a estar conmigo». Es decir: «suelta todo eso que tanto te preocupa, y entra en tu alma a disfrutar de mí». Luego experimentarás lo que decía santa Teresa: «Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta».

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“Evangelio