Te quiero todo

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser¿Cómo te amaré, Dios mío? Un «te quiero mucho» no basta para Ti. Tú quieres más, lo quieres todo.

Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. Eso es un «te quiero todo».

Con todo tu corazón… Si hubiera en mi corazón un afecto que me alejase de Ti, renuncio a él y lo tengo por idolatría. No quiero amar a nadie que no me lleve a amarte a Ti.

Con toda tu alma… No permitas que ningún pecado te robe el más pequeño rincón de mi alma. Concédeme odiar a muerte incluso la menor falta que pudiera apagar el brillo de tu Amor.

Con toda tu mente… No quiero dedicar mi pensamiento a nada que no me lleve a Ti. Y, si me vieras de Ti distraído, pensando en «mis cosas» o en «mis problemas», llámame, Señor, para que a Ti te los entregue, y mi mente esté llena de Ti.

Con todo tu ser… No me conformo con servirte, Dios mío. Porque podría servirte como quien hace un trabajo esperando recompensa. Yo quiero ser todo tuyo, que no hay recompensa mejor que pertenecerte por entero.

(TOB31)