Te quiere cerca para enviarte lejos

Con ocasión de un viaje de san Juan Pablo II a nuestro país, me alegré, hablando con un amigo, de que el Papa fuera a llenar de jóvenes todo un estadio de fútbol con cabida para más de cien mil personas. Y mi amigo, que veía más lejos que yo, me respondió: «No es suficiente. No se trata de llenar el Bernabéu, sino de llenar el mundo». Me dejó sin palabras. Tenía toda la razón. Nunca he olvidado esa respuesta.

Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos. Jesús los congrega en torno a Él y, cuando están congregados, los envía. Los quiere cerca para enviarlos lejos. Los convoca en el templo para, terminada la Misa, enviarlos al mundo.

¿No lo notas? Cuando entras en la iglesia para orar ante el sagrario, y el Señor te mira con ese cariño, te sientes muy querido, y sabes que a Jesús le agrada que estés allí. Pero, conforme se cumple el tiempo de la oración, el corazón, como empujado por el Amigo, se quiere escapar. ¡Hay tanta gente necesitada de Dios allí fuera! ¡Llévales la buena noticia! Que no queremos llenar el templo, sino llenar el mundo.

(TOP04J)