¿Te fías, o no?

¡Qué palabra tan corta, y qué riqueza se oculta tras ella!: «Fe». «Fe» quiere decir muchas cosas.

Cuando hablamos de la fe como don de Dios, nos referimos a la fe teologal, virtud infusa que abre los ojos del alma a lo eterno. Pero existe, también, una fe humana, el hábito por el cual una persona otorga su confianza a otra. El niño tiene fe en su padre, porque se fía de él; el alumno se fía del profesor; y el enamorado dice al ser amado: «tengo fe en ti», me fío de ti.

El bautismo de Juan, ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres? Lo que Jesús está preguntando a los sumos sacerdotes es: «¿Os fiais de Juan, o no os fiais? Si os fiais de Juan, os mostraré al Padre».

Tiene mucho que ver contigo. Si te fías de la Iglesia, si obedeces al sacerdote que te exhorta en nombre de Dios, Cristo te mostrará el Amor de su Padre. Si no te fías, te quedas solo, por mucha Navidad que celebres. Como se fio la Virgen del ángel, fíate tú de la Iglesia, y ella alumbrará al Niño Dios en el pesebre de tu alma.

(TA03L)

“Misterios de Navidad