Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

Miércoles de la 28ª semana del Tiempo Ordinario (Ciclo impar) – Espiritualidad digital

Santos de mentira

Se dice que, para aguantar a un santo, hacen falta dos santos. Ya comprenderéis que el dicho no va referido a los santos de verdad. Ésos, los de verdad, son los que aguantan al de mentira. En cuanto al santo de mentira, es fácilmente reconocible: por tan santo se tiene, que va dando lecciones a diestro y siniestro, y anda ocupado en decirle a todo el mundo lo que tiene que hacer. Entre tanto, él hace, siempre, lo que le da la gana, pero, ¡oh casualidad!, la voluntad de Dios siempre coincide con su «gana».

¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!

¿En qué se diferencia un santo de verdad de un santo de mentira? En las palabras del Señor, y en su vida, tienes un signo que te ayudará a distinguir: El santo de verdad no es el que te dice: «Carga con esta bolsa y te salvarás», sino el que, como Jesús, se acerca para compartir tu carga. San Pablo, un santo de verdad, te lo confirma: Cargad los unos las cargas de los otros (Gál 6, 2).

(TOI28X)

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