Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

Lunes de la 10ª semana del Tiempo Ordinario (Ciclo impar) – Espiritualidad digital

Beatus ille homo…

Bienaventurados los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre, los misericordiosos, los limpios, los que trabajan, los perseguidos

Al final, y como resumen, echemos mano de un antiguo dicho latino: «Beatus ille homo qui sedet in sua domo», bienaventurado el hombre que se queda en casa.

Bienaventurado aquél que encuentra su casa en la bendita gruta del costado abierto de Jesús en la Cruz, y allí tiene sus delicias. Su alma está saciada con el agua que brota a raudales de esa fuente, y su corazón se alimenta de los sentimientos de Cristo. Día y noche, el pensamiento del Señor lo colma de paz, y el nombre de Jesús, paladeado sin cesar en el alma, lo embriaga con su dulzura. Y, todo ello, en medio de los mil afanes de esta vida. Conduce por la autopista, y saborea el Amor divino. Compra en el supermercado, y se deleita interiormente con la compañía del Salvador.

Un alma así no necesita nada más; Dios le basta. Y en medio de la pobreza, de la persecución, de las lágrimas o de la incomprensión, su corazón rebosa de alegría y de paz, porque está en Casa. El Cielo en la tierra.

(TOI10L)

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