Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

5º Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B) – Espiritualidad digital

El hombre que viajaba sin equipaje

Tenía yo unos veinte años, y este pasaje se abrió ante mí con la fuerza de un descubrimiento inesperado.

Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí».

Como casi siempre ocurre cuando el Evangelio te sorprende, el detalle que brilló ante mis ojos podría parecer una estupidez. ¿Por qué no dijo Jesús: «Volvamos, hagamos el equipaje y marchémonos a otro sitio»? ¿Por qué no pasó a recoger el cepillo de dientes? ¿Por qué los apóstoles, al saber que se marchaban de improviso, no regresaron ni siquiera a despedirse? Recordé la primera escena de «Los cañones de Navarone»: Anthony Quayle le pone una maleta en la mano a Gregory Peck y le anuncia que partirá de viaje inmediatamente. También aquello me había impresionado.

Hablo a jóvenes que lean estas líneas: ¿No os fascina esa libertad? ¿No se os enciende el corazón con el ideal de no estar atado a nada ni a nadie, salvo a Cristo? Ya no tengo veinte años, pero aún me emociono ante este relato. Ojalá os suceda, también, a muchos de vosotros.

(TOB05)

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