«Sólo Yo soy»

Llega Juan a casa después del partido de fútbol, toca el botón del portero automático de la entrada, y su madre responde: «¿Quién es?». Juan grita: «Soy yo». Y mamá le abre la puerta. Así de sencillo.

Vieron a Jesús que se acercaba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. Pero él les dijo: «Soy yo, no temáis». En labios de Jesús, y pronunciadas sobre las aguas del Lago, las palabras «Soy yo» van mucho más allá de la respuesta de un niño ante el portero automático de casa. «Soy yo», dicho por Jesús, significa «Yo soy», y tiene muchísimo que ver con el «No temáis» que lo acompaña.

«Yo soy, sólo Yo soy, todo lo demás no es. Yo soy verdad y el resto es mentira. No temas a la noche, ni a la tormenta, ni a los vientos, ni a los agobios… No pasa nada. O, mejor dicho, pasa todo, todo pasa, porque sólo Yo soy y lo demás no es. Mírame a Mí, abrázate a Mí y, cuando quieras darte cuenta, estará tu barca en el lugar a donde vas, y Yo estaré allí contigo, y todo habrá pasado. Entonces sabrás que Yo soy».

(TP02S)